¿Por qué no vemos el centro de nuestra galaxia?

Muchas personas aficionadas a la astronomía, han tenido esta curiosidad. Siempre que hablamos de nuestra galaxia (la Vía Láctea), la representamos como una galaxia espiral con un gran bulbo central brillante. Nuestro sistema solar se encuentra en el que hemos llamado brazo de Orión, entre el brazo de Perseo y el brazo de Sagitario.

Pero, ¿qué es exactamente ese bulbo?

En astronomía se llama bulbo al grupo central de estrellas situado en el centro de las galaxias espirales. Es la zona donde se acumula más masa en la galaxia, también es la zona donde se acumula mayor número de estrellas y la zona donde se sospecha que puede haber un agujero negro supermasivo de alrededor de 2,6 millones de masas solares (ahí queda eso).

No cabe duda de que esa zona, donde seguramente tengan lugar algunos de los fenómenos naturales más violentos que se puedan imaginar (y otros que se hacen difíciles de imaginar), debe ser la que más energía luminosa emita, y por tanto la más brillante. Sin embargo, desde nuestro planeta no observamos ningún resplandor especial. Sí es cierto que la zona de las constelaciones de Sagitario, Ofiuco y Escorpio es la zona de la Vía Láctea es algo más brillante que el resto, y es la dirección que marcan estas constelaciones la que hay que seguir para encontrar el centro de nuestra galaxia.

Cuando miramos a la Vía Láctea, lo que vemos es nuestra galaxia pero de perfil, uno de sus brazos. Cuando miramos hacia el centro galáctico, cabe pensar que deberíamos verlo como algo muy brillante. Tal vez nos hagamos esta idea porque cuando miramos otras galaxias similares a la nuestra (en astrofotografías o a través del telescopio), el ejemplo más claro es M31, vemos claramente un “bulbo” mucho más brillante que los brazos exteriores.

El problema está, en que hay que cambiar el punto de vista. Tenemos que tener en cuenta que nuestra galaxia la estamos viendo desde dentro. Entre el centro galáctico y nosotros, hay tal cantidad de gas y polvo que la luz visible al ojo humano, que proviene del centro galáctico, no llega a atravesar esas zonas (o es muy dispersada) y por lo tanto, no consigue llegar hasta nosotros o lo hace de forma muy débil. Es más, casi todas las radiaciones electromagnéticas quedan “atrapadas” a excepción principalmente de las radiaciones infrarrojas y de ondas de radio.

Debido a que el polvo y gas interestelar bloquea la línea visual que lleva hasta el centro de la galaxia, los científicos, para estudiar el centro de nuestra galaxia, utilizan habitualmente los infrarrojos, las ondas de radio, rayos X de alta potencia o incluso el ultravioleta.

Es cierto que el argumento del polvo y el gas puede ser bastante poco convincente si uno es algo escéptico, lo cuál es bueno. Si nos atenemos a los datos, veremos que todo cobra más sentido. La galaxia Vía Láctea es un objeto con forma de disco que tiene unos 100.000 años luz de diámetro y sólo unos pocos años luz de grosor, eso quiere decir que toda la materia está más o menos repartida en un mismo plano. Para que te hagas una idea, coge dos o tres CDs o DVDs y colócalos apilados, ya tienes una representación aproximada de la Vía Láctea. Si miramos la pila desde cualquier posición, vemos claramente el agujero del centro. Ahora imagina por un momento que fueses una de las moléculas que forman parte de la pila de CDs, formamos parte del disco, sin embargo, hemos perdido la visión directa del agujero, ya no podemos verlo debido a que hay otras moléculas como nosotros y otros elementos entre el agujero y nosotros mismos.  En este último caso, si quisiéramos observar el agujero, tendríamos que hacerlo captando algunas ondas que “sortearan” las moléculas que tenemos a nuestro alrededor. Eso es lo que hacemos cuando decimos que el centro galáctico se puede observar utilizando infrarrojos, ondas de radio o rayos X de alta potencia.

Esta fotografía está realizada utilizando una longitud de onda de 90cm y es una representación de una zona bastante amplia del cielo alrededor del centro galáctico:

Dependiendo de la longitud de onda utilizada, veremos una imagen u otra, lógicamente, la señal se traslada al espectro visible para que podamos ver qué es lo que se ha recibido.

Resolución y atmósfera

Muchas veces, cuando hablamos de telescopios y observación, hablamos del poder de resolución y de cómo las aperturas más grandes son capaces de resolver más detalles que aperturas más pequeñas. También se habla en astrofotografía de la resolución por pixel, la capacidad que tiene nuestro conjunto óptico para resolver detalles del cielo.

Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de uno de los factores más limitantes en la óptica del telescopio: la atmósfera. Siempre se habla de que un telescopio con mayor apertura, tiene más resolución que uno telescopio con apertura más pequeña, pero eso sólo sería cierto si no existiera la atmósfera y el factor más limitante sería el de la difracción (dejando de lado nuestras habilidades).

En la imagen superior podemos comprobar los devastadores efectos que puede tener en una óptica de alta resolución, el hecho de tener alta turbulencia atmosférica. Este efecto puede darse también por una incorrecta aclimatación del telescopio.

Podemos decir entonces, que el estado de la atmósfera, limita el poder resolutivo de nuestras ópticas, convirtiéndolas según el caso, en ópticas equivalentes de menor diámetro.

¿Si voy a tener este problema?, ¿porqué comprar un telescopio de gran apertura?

Hay métodos en astrofotografía, que permiten mejorar la imagen que ofrece nuestro telescopio.

Hay algunos métodos, todos ellos, basados en el hecho de que la fluctuación de las capas de la atmósfera, responsables de la turbulencia, y por consiguiente de la deformación del frente de onda que nos llega del objeto observado, a veces es tal, que las deformaciones del frente de onda es menor a un radian. Hablando en plata, diremos que hay momentos de “lucidez” atmosférica en los que ésta, se comporta casi como si fuera casi estable y por lo tanto podemos aprovecharlos para mejorar el resultado de la imagen final. En tales casos la imagen en el plano focal se acercará en gran medida a la resolución que nos permita el diámetro del telescopio.

Estos métodos utilizan las imágenes proporcionadas por esos “momentos mágicos”, alineándolas y promediando sus señales para obtener una imagen resultante de alta calidad, con una resolución bastante mayor que la que nos permite la atmósfera en instantes de tiempo más prolongados.

Existen otros métodos utilizados por equipos más profesionales, que consisten en utilizar varios telescopios tomando imágenes de similar resolución y del mismo objeto o sistemas de óptica adaptativa que realizan correcciones en tiempo real sobre la atmósfera. Ya que este tipo de métodos, hoy en día, quedan fuera del alcance de un aficionados con equipos de iniciación o intermedios, los excluiremos.

¿Qué velocidad tienen estos instantes?

Esos instantes “mágicos” suelen tener una duración de entre 10 y 50 ms. Este tiempo es el tiempo promedio aproximado en el que una parte de la atmósfera puede permanecer estacionaria.  El área en el que la atmósfera permanece estacionaria durante esos pocos milisegundos, se denomina campo isoplanático. De ahí que el mejor método sea grabar un vídeo del que luego extraer las imágenes de mejor calidad con software como Registax.

Esto quiere decir, que cuando conectemos la cámara a fin de obtener el vídeo o las imágenes que después utilizaremos para procesar, conviene que situemos el tiempo de exposición en un valor situado entre 10 y 50ms. Si no nos llega suficiente exposición o el objeto brilla demasiado, deberemos utilizar otros parámetros como la ganancia para ajustar el nivel de exposición.

Es importante no confundir el tiempo de exposición con los FPS (frames per second), que es la frecuencia con que se toman los fotogramas de un vídeo. Y no hay que confundirlo, pero no quiere decir que no sean datos relacionados, esto quiere decir que si escogemos como tiempo de exposición 1/15 s, podremos grabar un vídeo con un máximo de 15 FPS (en un segundo, quince fotogramas).

El poder de resolución del telescopio

Cuando se habla del poder de resolución de un telescopio (mucho más importante que el nivel de aumentos), nos referimos a la distancia angular mínima de separación entre dos objetos celestes que la óptica es capaz de distinguir. El poder de resolución, como decía al principio, depende directamente de la apertura del telescopio y será mayor cuanto mayor sea la apertura de la óptica.

Calcular el poder de resolución de un sistema óptico perfecto es tan sencillo como utilizar la siguiente fórmula que el astrónomo inglés, William Rutter Dawes, desarrolló. Hay que tener en cuenta que este cálculo se realiza teniendo en cuenta condiciones perfectas y que no tiene en cuenta la turbulencia.

El poder de resolución, teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, depende del diámetro (representado por D), y la longitud de onda que se esté captando (representada por λ).

R= 1,22 λ/D

Así pues, vemos cómo también el poder resolutivo del telescopio depende de la longitud de onda que estemos observando.

En algunos sitios veréis la fórmula R=122/D. Esto es porque para un cálculo “rápido” o de un objeto que emite en muchas longitudes de onda (por ejemplo un planeta), se ignora el valor de la longitud de onda. El valor 1,22 o 122 se puede usar indistintamente según usemos D en centímetros o milímetros respectivamente.

Veamos un ejemplo:

Tengamos en cuenta que tenemos un telescopio de 150 mm de apertura, si aplicamos la fórmula:

(resultados redondeados a dos decimales)

R=122/150= 0,83″ de arco

Para un telescopio de 200 mm:

R=122/200= 0,61″ de arco

Para un telescopio de 250 mm:

R=122/250= 0,49″ de arco

Como vemos, a mayor diámetro, más resolución, por lo tanto valores más bajos de R significa que la óptica resuelve detalles más finos.

Estas serían las resoluciones máximas que podrían llegar a alcanzar estos telescopios. Ahora bien, tendremos el límite en la atmósfera. Habitualmente una atmósfera “estándar” permite aprovechar aproximadamente resoluciones de 1″ de arco, y en situaciones de muy buen seeing, 0,5″ de arco (será poco habitual). Ver: ¿Qué es el seeing?.

Para hacernos una idea, la atmófera, en los observatorios situados a gran altitud, en las montañas, pueden alcanzar resoluciones de 0,4″ de arco.  En sitios menos propicios para la observación, es difícil que el seeing baje de 1″

¿A qué resolución por pixel trabajo?

Para calcular la resolución por pixel a la que trabajamos existe otra fórmula, que se aplica de la siguiente manera:

R=206,264 x Tamaño del píxel de la cámara/ Distancia focal

Por ejemplo, supongamos que disponemos de una cámara cuyos pixeles tienen un tamaño de 5,2 micras y que trabajamos con un telescopio de 1500 mm de distancia focal.

R= 206,264 x 5,2/1500 = 0,72″ de arco por pixel

Poder resolutivo del conjunto cámara-telescopio y criterio de Nyquist

Bien, hasta ahora, hemos calculado cuál es la resolución máxima que puede dar nuestro telescopio y cómo calcular la resolución por pixel de trabajo. Pero eso no es todo, en astrofotografía hemos de aplicar el llamado criterio de Nyquist.

Sin entrar en más complicaciones a fin de no alargar el artículo demasiado, el criterio de Nyquist dice que en la  combinación cámara-telescopio, para no perder la información que nuestro telescopio es capaz de resolver, es necesario que, al menos, 2 pixels del sensor de la cámara cubran el detalle más fino que el telescopio sea capaz de resolver, o sea, que el poder resolutivo ha de estar muestreado por, al menos, 2 pixels.

Parece que nunca acabamos, pero ya casi está.

Como ahora debemos tener en cuenta que tenemos que cubrir dos píxeles en la resolución, utilizamos la fórmula anterior dividiendo el tamaño de píxel por dos:

Como debemos muestrear con al menos dos píxeles y la resolución que calculamos antes era de 0,72″ de arco por pixel:

0,72″/2=0,36″ de arco por pixel.

Ésta será la resolución que utilizaremos a partir de ahora. Debemos calcular qué focal necesitamos para poder trabajar a esa resolución y poder utilizar el potencial del telescopio, cumplir con el criterio de Nyquist e intentar resolver toda la problemática presentada antes. Para ello despejamos la distancia focal en la fórmula anterior, de esta manera el resultado de la fórmula nos dará como resultado la distancia focal que debemos utilizar:

Distancia focal = 206,264 x Tamaño del píxel de la cámara / R

Distancia focal = 206,264 x 5,2 / 0,36 = 2979 mm, es la focal óptima

Como la distancia focal original del telescopio era 1500 mm y la distancia focal óptima es de 2979 mm, deberemos utilizar una lente de barlow 2x (2979/1500 ≈ 2)

Conclusiones y más información

Está claro que todo esto es teoría y hasta que no se llega al “campo de batalla”, uno no llega a tener claro todo esto. La experiencia manda. En muchas noches es probable que la atmósfera nos juegue una mala pasada por mal seeing o que tengamos que bajar la resolución del equipo para poder realizar la fotografía con garantías. Pero está bien conocer una base para poder forjarse un criterio con el que seleccionar el equipo adecuado según el trabajo que queramos realizar. No se trata de aumentar resolución a lo loco, hay quien recomienda barlows 5x para refractores cortos como el ED80, cuando lo único que vas a conseguir es aumentar el tamaño sin mejorar la resolución y por lo tanto obtendrás una imagen carente de detalle. Y tampoco se trata de quedarnos cortos o utilizar conjuntos de cámara-telescopio que estemos utilizando por debajo de sus posibilidades reales. Lo dicho, un par de cuentas y ya sabréis cómo sacar todo el provecho posible a vuestro equipo, y después, si queréis experimentar, está en vuestras manos.

Tampoco hay que olvidarse de los aspectos mecánicos y técnicos de la astrofotografía (colimación, enfoque, estabilidad, …)

Apilado de imágenes con Registax:

Atmósfera y turbulencia

Ejemplos de astrofotografía planetaria

Uno de los mejores astrofotógrafos en cuanto a fotografía planetaria que he visto es Damian Peach. No dejéis de echarle un vistazo a la galería que hay en su página web: Damian Peach Astrophotography. Además tiene información completa sobre los equipos que utiliza y sus fotografías organizadas por años, de tal manera que podéis comprobar la impresionante evolución de este “monstruo” de la fotografía planetaria.

La bella Emily

El espíritu del Éxtasis es el nombre del adorno de capó presente en los automóviles fabricados por Rolls-Royce. Tiene la forma de una mujer inclinada hacia adelante con sus brazos extendidos sobre ella hacia atrás. Un gran trozo de tela ondulada recorre sus brazos y atraviesa su espalda, recordando a unas alas.

La figura puede estar hecha de acero inoxidable muy pulido, plata de ley de 925 milésimas u oro de 24 quilates, siendo estas dos últimas opciones añadidos con coste extra.

Emily

Al símbolo, además de “espíritu del éxtasis”, le dicen “la bella Emily”

El Seeing

El Seeing es un anglicismo que se utiliza en astronomía para referirse a la cantidad de deformación que la atmósfera realiza sobre las imágenes de objetos astronómicos. El seeing se produce debido a que la atmósfera no es estable y tiene variaciones de densidad y temperatura, que deforman la trayectoria de la luz que nos llega de los objetos celestes.

Escalas para medir el seeing

  • Escala de Antoniadi

La escala de Antoniadi fue desarrollada por el astrónomo francés del mismo nombre y consta de cinco niveles que se representan con números romanos del I al V.

I. Seeing perfecto, imágenes sin ningún tipo de temblequeo.
II. Ligeras ondulaciones de las imágenes, con momentos de calma.
III. Seeing moderado, caracterizado por perceptibles temblores de las imágenes.
IV. Seeing pobre, con constantes y molestas ondulaciones de las imágenes.
V. Seeing pésimo, con serias dificultades para discernir las imágenes.

  • Escala de Pickering

Esta escala fue desarrollada por William Pickering observando a través de su telescopio refractor de 125 mm de diámetro. Pickering dividió la escala en 10 valores posibles. Esta escala, aunque se utiliza menos, también es relevante. Es importante tener claro lo que es el disco de Airy y cómo observarlo.

  1. La imagen de la estrella es usualmente el doble del diámetro del tercer anillo de difracción, si dicho anillo es visible; el diámetro de la imagen de la estrella es de 13″.
  2. La imagen de la estrella es usualmente el doble del diámetro del tercer anillo de difracción (13″).
  3. La imagen de la estrella es como del mismo diámetro del tercer anillo de difracción (6.7″), y más brillante hacia el centro.
  4. El disco de difracción Airy central es regularmente visible; los arcos de los anillos de difracción son visibles de vez en cuando en estrellas brillantes.
  5. El disco de Airy siempre es visible; con frecuencia, son visibles arcos en las estrellas brillantes.
  6. El disco de Airy siempre es visible; pequeños arcos constantemente visibles.
  7. El disco usualmente está claramente definido; los anillos de difracción se ven como arcos largos o círculos completos.
  8. El disco siempre está claramente visible; los arcos se ven como largos arcos o círculos completos, pero siempre en movimiento.
  9. El anillo de difracción interno está estacionario. Los anillos externos momentáneamente estacionarios.
  10. Todo el patrón de difracción está estable.

Visión aproximada de una estrella según la escala de Pickering

Podríamos realizar una equivalencia aproximada entre los valores de la escala de Pickering y la escala de Antoniadi

Pickering Antoniadi
9-10 I
7-8 II
5-6 III
3-4 IV
1-2 V

También hay que tener en cuenta, el fenómeno de la extinción atmosférica. La extinción atmosférica significa que la magnitud aparente de las estrellas cambia según la altura que tengan respecto al horizonte. Esto es porque la atmósfera es más gruesa (y por lo tanto opaca) en el horizonte y más transparente en las regiones próximas al cénit. Supongo que habréis deducido, que si en el horizonte la atmósfera es más gruesa, el seeing será peor (en condiciones normales) que en las zonas próximas al cénit.

El disco de Airy

En algunos casos habréis oído hablar del disco de Airy.  El disco de Airy es un fenómeno óptico que se produce debido a la naturaleza ondulatoria de la luz (recordemos que la luz es una dualidad onda-partícula), cuando la luz atraviesa una apertura de forma circular se produce, por un fenómeno de difracción, un patrón luminoso de regiones iluminadas y oscuras.

El patrón generado en el caso de un telescopio de apertura circular, consta de un disco central brillante conocido como disco de Airy. Dicho disco, estará rodeado de una serie de anillos concéntricos.

La más importante aplicación de este concepto está en cámaras y telescopios. Debido a la difracción, el punto más pequeño en el que se puede enfocar un rayo de luz usando una lente, tiene el tamaño de un disco de Airy. Así, incluso teniendo una lente perfecta, aún existe un límite para la resolución de una imagen creada por dicha lente. Un sistema óptico en el que la resolución no está limitada por imperfecciones en las lentes sino sólo por difracción se dice que está limitado por difracción.

El tamaño del disco de Airy

El tamaño del disco de Airy depende de dos factores: la longitud de onda observada y el diámetro de la apertura. Conociendo estos dos valores, podemos calcular el ángulo en el que se produce el primer mínimo de intensidad luminosa medido desde el eje óptico. Podemos calcularlo con la siguiente fórmula:

λ= Longitud de onda observada

d=Apertura de la óptica

Este es el criterio que se utiliza para saber si un sistema óptico puede resolver dos fuentes de luz independientes. Para que la óptica pueda ser capaz de distinguirlos, uno de los objetos debe estar como mínimo a la distancia del primer mínimo de intensidad del patrón de difracción del otro.

Ejemplo de disco de Airy:

Review Canon 70-200 f4 L IS USM

He comprado este objetivo para sustituir al Tamron 55-200 que tenía desde hace unos años. El tamron era un objetivo con el que estaba bastante contento, pero considero que en estas focales el uso del estabilizador ayuda bastante en muchas situaciones.

El Tamron tiene sus virtudes, como por ejemplo, mantiene la apertura de f4 hasta los 135mm, creo que no hay otro zoom de apertura variable que consiga hacer esto. El Tamron es muy ligero y compacto, no llama nada la atención y se puede incluir perfectamente en la bolsa de cualquier equipo.

Pero también tenía sus inconvenientes, como por ejemplo, hay que cerrar hasta f8 si quieres obtener buena nitidez de la lente, eso y la ausencia de estabilizador de imagen hacen que sólo pueda ser usado de forma óptima en situaciones de mucha luz o en fotografía con flash.

Con el Canon 70-200 f4 L IS USM, he ganado en muchos aspectos: apertura fija en todo el rango focal (f4), estabilizador de 4 pasos, nitidez en todas las aperturas más frecuentes, mejor bokeh… La lista podría seguir, pero estos serían los elementos más importantes. En contra: el peso (390 gramos contra 790) y el tamaño (bastante más grande el Canon).

Construcción

Desde que abres la caja, te das cuenta que estás en otra liga. Pasar de objetivos EFS o sus equivalentes de otras marcas, a un objetivo L de la serie profesional se nota. Junto al objetivo vienen una bolsa de piel para proteger el objetivo, el parasol y el manual.

La construcción es magnífica, muy sólida y no tiene elementos extensibles de ningún tipo. El anillo para variar la distancia focal se mueve con una suavidad que no había probado antes y el anillo de enfoque (USM) exactamente lo mismo. No encuentro holguras ni durezas.

Se echa de menos el anillo para situar el objetivo en un trípode, ya que sin este, se hace muy complicado situar la cámara en el trípode sin que éste ceda hacia adelante. Creo que podrían incluir este accesorio por el precio que cobran por el objetivo, pero ya sabemos cómo es Canon con el tema de los objetivos (por ejemplo no entrega parasol con objetivos que no sean de la serie L).

Nitidez

Resumiendo todas las pruebas, creo que el máximo de nitidez en este objetivo se consigue con una apertura de f5.6 en todo el rango focal, aunque el f4 es a efectos prácticos igual de bueno. Cerrando el diafragma, hasta f16 no he notado problemas importantes debido a la difracción, a partir de ahí la definición se resiente.

Colores

Practicamente nada que comentar, los típicos de los objetivos de buena calidad Canon: naturales y sin virados ni coloraciones.

Enfoque

Sin problemas, rápido y preciso.

En condiciones de luz muy bajas hay que buscar zonas de alto contraste para que sea capaz de enfocar, de lo contrario, los elementos telescópicos (las lentes se mueven en el interior del objetivo) comienzan a moverse sin encontrar el punto de enfoque.

El objetivo dispone de dos modos 1,2m-Infinito y 3m-Infinito. La finalidad de este control, es que cuando el objeto a fotografiar está a más de 3 metros, es recomendable que coloquemos el conmutador en esta posición, ya que de este modo, el enfoque será mucho más rápido. Sólamente en el caso de que el objeto a enfocar esté en un rango inferior a 3m, colocaremos el conmutador en la posición “1″. Naturalmente, el conmutador puede estar todo el tiempo en la posición 1,2m-Infinito, pero perderemos algo de velocidad de enfoque. Si no estamos realizando fotografía de acción (deportes por ejemplo) o simplemente estamos de rally fotográfico, mejor la posición 1.

El objetivo tiene capacidad FTM, quiere decir que podemos usar el enfoque manual en caulquier momento, independientemente de la posición que tenga el control de foco (automático o manual).

He hecho pruebas de Backfocus y frontfocus, sin objetener sorpresas desagradables. En las distintas fotografias no se ha observado ningún error en el enfoque incluso a máxima distancia focal y máxima apertura.

Estabilizador

El estabilizador dispone de dos modos, modo 1, que es el normal, en el que el sistema corrige todos los movimientos (verticales y horizontales) posibles. Es el que utilizaremos la mayor parte del tiempo.

El otro modo, llamado modo 2, se utiliza para realizar barridos. Cuando estemos haciendo una fotografía a algún objeto en movimiento, utilizaremos este modo, ya que sólo estabilizará el eje vertical. Esto nos obliga a que los barridos que hagamos con estabilizador, sean horizontales, aunque algún efecto curioso se puede conseguir conectándolo.

En cuanto a su efectividad:

El fabricante asegura 4 pasos, en las pruebas que he podido hacer disparando a pulso, las conclusiones a las que he podido llegar son las siguientes. Principalmente lo he puesto a prueba en las focales extremas y teniendo en cuenta mi pulso que no es demasiado bueno. En cuanto al resto de focales, pues no hace falta más que extrapolar la información.

  • A 70 mm

En esta focal, he podido realizar disparos a 1/10 y 1/15 s sin trepidación, aunque en ocasiones alguna fotografía sale trepidada. Esto nos lleva a la conclusión de que conviene realizar más de un disparo si usamos estas velocidades o subimos la velocidad a 1/20 o 1/25 donde me han salido todas perfectas.

  • A 200 mm

En esta focal, se realizan fotografías perfectas a 1/40 e incluso a 1/30 si somos cuidadosos. Más allá habrá que tener mucho cuidado o realizar varias tomas para asegurarlas si no queremos trepidación. Parece que el estabilizador rinde mejor en las focales más altas.

Conclusiones

Sin duda el Canon 70-200 f4 L IS USM es uno de los mejores objetivos que he probado. Al mismo nivel óptico que muchas lentes fijas y probablemente uno de los mejores zooms existentes para cámaras APSC.

El comprarlo con estabilizador o no, dependerá de nuestro pulso y dónde hagamos fotografías. En la fotografía que yo suelo hacer, el estabilizador me ayuda mucho, especialmente con las focales más altas.

Recomendable 100%