La otra noche me dispuse a realizar una prueba de campo del Celestron C8 que ha adquirido nuestra asociación astronómica. Nunca había probado a fondo un telescopio Schmidt Cassegrain, excepto en alguna quedada en la que probé tubos similares, y en cualquier caso su uso nunca excedió más que un vistazo rápido a algún objeto Messier. En este caso la prueba la hice desde cielo urbano, y me gustaría probarlo desde algún entorno más oscuro, aun así, creo que como uso bastante otros tubos desde mi casa, la comparativa puede seguir siendo justa.

El Celestron C8 montado en la Orion Atlas
Lo primero que me sorprendió fue la ligereza del tubo y su manejabilidad, esperaba que fuera algo más grande, pero me agradó que no fuera mucho más largo que el Skywatcher ED80 y que su peso no fuera muy superior al “pequeño chino”. Además, el asa que incorpora en la parte trasera es muy útil, tanto para transportar el tubo, como para utilizarla mientras estamos utilizándolo.
Como estos tubos tienen fama de necesitar una buena aclimatación, decidí sacar el tubo en primer lugar, de tal manera que cuando tuviera todo montado ya estuviera más o menos a tono. Monté todo el equipo y ya tenía ganas de probar el tubo, pero me di cuenta de la primera dificultad con la que me iba a encontrar. El buscador estaba desmontado, así que la primera tarea fue alinearlo. Tarea no muy fácil porque no tengo oculares de gran campo, y acostumbrado como estoy a trabajar con bajos aumentos, centrar una estrella me costó un poco al principio. Tarea finalizada, ya podía realizar la alineación del GoTo y empezar a trabajar.
Tengo que decir que el buscador me parece incómodo y poco práctico, una vez montado queda muy pegado al tubo y cuesta mirar según en qué posturas. Tal vez un buscador acodado pudiera ser una buena idea para este tubo. Que no se os olvide ajustar bien la gomita que se coloca en la parte frontal del buscador, de lo contrario se moverá constantemente y perderéis la alineación con el tubo.
Colimación del C8:
Una vez concluida la alineación del GoTo, aproveché la estrella Vega para comprobar la colimación. No hay más que colocar un ocular de gran aumento, me han aconsejado que no me corte a la hora de utilizar aumentos en esta tarea, así que coloqué el ocular más potente que tengo, un 5 mm (400 aumentos).
Desenfoco la estrella en los dos sentidos del enfocador, se ve casi perfectamente colimado, y se aprecia un “mordisco” en la parte inferior izquierda de la imagen. Supongo que este efecto es debido a que aún le faltaba algo de aclimatación.
Tuve que ajustar ligeramente el espejo secundario, tarea sencilla con los tornillos que Eduardo López ha sustituido los originales. Antes teníamos tres tornillos con cabeza de estrella y ahora tenemos tres tornillos con un pequeño pomo que accionamos con la mano, mano de santo podría decirse, todo muy cómodo.

Tornillos de colimación con pomo para su fácil manejo.
El enfocador:
A pesar de que hemos adquirido un enfocador de doble velocidad para catadióptricos, decidí utilizar el tubo con el que viene de serie para ver qué tal se comportaba. Las próximas pruebas que pueda hacer, serán con el enfocador de doble velocidad.
En todas las observaciones y mientras he estado haciendo fotografía con este telescopio, el enfocador se ha comportado de forma suave y bastante estable. El hecho de ser tan suave, hace que trates el tubo de forma poco agresiva y que la imagen no tiemble demasiado mientras enfocas.
Sí he notado que al cambiar de dirección se nota en ocasiones una pequeña zona muerta. Muy leve, pero está ahí, simplemente hay que tenerlo en cuenta, que si empezamos a mover el enfocador despacio, tardaremos un poco de tiempo en ver el cambio del foco.
El enfoque se realiza por movimiento del espejo primario, así que hay que tener cuidado de no moverlo muy rápido (un pequeño movimiento modifica mucho el foco) y cuidado también al dejar de tocar el enfocador, ya que al ser tan suave, puede moverse un pelo y hacernos perder el foco.
La verdad es que en general me gusta el enfocador, me ha parecido bastante útil. Quizá lo único que le falte sea el bloqueo de espejo, especialmente para astrofotografía. En observación visual cumplirá perfectamente.

El enfocador es cómodo y suave aunque con un ligero "image shift"
Primer objetivo: Júpiter
Toda la prueba la he realizado usando un ocular zoom Baader Hyperion 8-24 mm. Es un ocular que tiene un buen compromiso calidad/precio para aquellos que nos dedicamos más a la astrofotografía, en el ED80 noté un cambio abismal desde los oculares de dotación y pocas veces lo cambio por algún otro.
Empezamos, a 24 mm tenemos 83x, Júpiter aún se ve pequeño, aunque ya se distinguen detalles en su superficie, la noche no era de las mejores, pero la imagen a este nivel de aumento era excelente. Lógicamente, noto más contraste con el refractor, los colores más definidos, pero el C8 se defendía muy bien.
Giro el anillo de zoom y como el tubo lo pide, paso directamente a 166 aumentos. La imagen sigue siendo muy buena, parece que la atmósfera respeta todavía y que el tubo se ha aclimatado bien. A este nivel de aumentos se perciben muchos más detalles del disco. Detecto un ligero cromatismo a ambos lados del disco planetario, posiblemente debidos al ocular.
Paso a aumento máximo, el ocular en 8 mm, ya tenemos 250 aumentos, lo cual no está nada mal y en pocas noches se consigue. Júpiter aumenta considerablemente de tamaño y los detalles se revelan como no los he visto en ningún tubo de mi propiedad.
Por comparar, pondría de ejemplo un Newton 150 mm a f8, con el que trabajaba a 240 aumentos. En este nivel, el aspecto del planeta era muy similar, pero definitivamente en planetaria la apertura manda y el C8 resuelve las bandas nubosas mucho mejor que el newton. Tampoco puedo hacer una comparativa exacta ya que por aquel entonces no disponía del ocular zoom de Baader.
El cromatismo en los 8 mm del ocular es mucho más que evidente y se aprecian aberraciones de doble canal incluso en las lunas (alrededor de magnitud 6), hasta donde yo se en ese momento eran visibles Ío, Europa y Ganímedes. Vuelvo a repetir que son debidas al ocular. Me resulta curioso, porque en el ED80 nunca he detectado ese cromatismo ni siquiera en la Luna y a muy altos aumentos usando el mismo ocular.
En conclusión, tal vez le falte un poco de intensidad al color en comparación con un refractor, pero resuelve mucho más detalle. Tengo que probarlo en la Luna, que a estas alturas todavía no ha salido.
Cúmulos globulares
Busqué tres de distintas características, en todos los casos el resultado fue decepcionante, no lograba ver más que manchas informes y únicamente se resolvían unas pocas estrellas. Supongo que no es uno de los mejores objetos para observar desde ciudad.
La imagen esta vez sí que me recordaba mucho a lo que veía por el newton 150.
Habrá que repetir esta prueba en mejores condiciones, creo que 200 mm tienen que rendir más en este tipo de objetos.
Estrellas dobles
Visita obligada: Albireo. Los colores brillantes y bien definidos, nuevamente peor que en el refractor, pero suficientemente atractivos. La magnífica doble que nos ocupa se mostraba esplendorosa a máximo aumento, pero las estrellas presentaban algún extraño patrón que hacía que no fueran puntuales del todo, digamos que parecían estrellas “flamígeras”, con un pequeño halo alrededor bastante nervioso.
Decido bajar aumentos, no es necesario tanto para esta doble, la vista mejora mucho y las estrellas ahora sí que están más estables y puntuales.
Probé con varios pares que conocía en distintas constelaciones. Shedir en Casiopea para continuar el espectáculo, elegí este par porque tienen una diferencia de magnitud muy grande y están bastante separadas. Se separaba facilmente a con pocos aumentos, así que se apreciaba claramente en casi todas las focales. Dicen que es triple, a máximo aumento no conseguí ver la tercera componente, aunque tal vez sea por su débil magnitud. La componente principal era amarillenta, tirando a naranja, la secundaria era de color blanco. No es que sea una doble muy llamativa, pero interesante para comprobar cómo se comporta el telescopio con distintos niveles de aumento, tanto en puntualidad, como en color y magnitud límite.
Ahora es el turno de 6 Casiopea, una doble con una separación de 1,4″, toda una prueba de fuego. Hacen falta muchos aumentos para este tipo de dobles, así que directamente pongo el ocular en 10 mm. Noto una ligera elongación, así que paso a 8 mm (250 aumentos), y aquí la estrella queda transformada en un ocho. Se aprecian las dos componentes, pero parece que sus halos se entrecruzan, formando ese dibujo característico. Es una doble bastante difícil, y tal vez con un poco más de aumento y un cielo un poco más estable que el de la azotea de mi casa pueda ser mucho mejor desdoblada. Desde luego el tubo cumple de sobra, aunque como es normal, no dispone de la puntualidad de un buen refractor.
La conclusión que saco es que el C8 no es el telescopio ideal para este, no por el tubo en sí, sino por el diseño óptico, pero cumple a la perfección. No tuve ningún problema en resolver todos los sistemas, se separaban a la perfección, aunque como digo, a altos aumentos la definición cae por su propio peso. ¿Será debido a la inestabilidad de ser un tubo cerrado?, ¿no colimé bien del todo?, ¿seeing pobre?.
Galaxias
Desde ciudad, pocas galaxias he podido observar, la de Sculptor (NGC253) y M32 fueron las víctimas. M31 quedaba demasiado grande para el campo que podía conseguir.
Sculptor se distinguía a duras penas aunque se apreciaba su forma de puro. En las condiciones de cielo urbanas la cosa no da para más. Ningún asomo de detalle por ningún sitio, sólo una lívida mancha apenas distinguible del fondo del cielo. Si no fuera por el GoTo, no me hubiera jugado un euro a que la galaxia estaba ahí.
M32 era otra cosa, tal vez este horizonte este un poco más despejado y también está más alta en el cielo. No es una galaxia de la que se pueda obtener mucho detalle, pero quedaba perfectamente definida en el ocular. Nuevamente el mismo problema: la contaminación lumínica. Eso sí, aquí sí que he notado mucho la diferencia de apertura con el refractor, el ED80 no llega a tanto en galaxias y el C8 barre literalmente al Skywatcher.
La visión de galaxias en cielos oscuros con este tubo tiene que ser bastante buena, habrá que realizar una comparativa en esta situación, aunque ya digo, que con lo poco que he visto en ciudad, el C8 rinde muy bien para lo que estoy acostumbrado a usar en casa.
Conclusiones finales:

Vista frontal del tubo en la que se aprecia el sistema óptico

El C8 desde otro ángulo

Esta unidad cuenta con tratamiento StarBright XLT
Yo lo calificaría como tubo todo terreno, con todo lo que ello implica, no creo que destaque en ningún campo especialmente (al menos en observación desde ciudad), pero es un tubo muy versátil con el que se puede hacer de todo. En definitiva, me ha sorprendido, lo poco que había visto hasta ahora por estos tubos no me había gustado demasiado, pero quizá se debiera a otros factores. En general me considero amante de los refractores y me gustan las imágenes de los refractores, pero he de reconocer que para un uso general, el C8 rinde a buen nivel y puede llevar a cabo observaciones de todo tipo.
Es necesario bajo mi punto de vista un ocular de gran campo (32 o 40 mm puede ser bastante útil), para buscar objetos u observaciones con algo de campo, especialmente si no estáis acostumbrados a trabajar a estas focales.
También añadiría a la lista un ocular pequeño para hacer planetaria. En las pruebas que he realizado el tubo ha aguantado aumentos sin problema alguno. La imagen planetaria se mostraba algo carente de contraste, por eso quizá un ocular ortoscópico que intente pulir un poco este defecto puede ser ideal. Un 6 mm (333 aumentos) puede ser un ocular para esta tarea. Me gustaría probarlo con un 5 mm (400 aumentos), pero me temo que se necesitan cielos muy, pero que muy estables para observaciones de alta resolución a ese nivel, no será un nivel de aumento que se utilice habitualmente.
Las pruebas en astrofotografía ya han comenzado, de hecho, el otro día os enseñé un Júpiter (primero que hago) bastante decente. Lo siguiente será hacer ese Júpiter con una buena barlow y después probarlo con la Canon, a ver qué tal se porta en cielo profundo. Para ello disponemos del reductor a f6,3, que deja el tubo en una focal efectiva de unos 1200 mm, bastante más manejable que los 2000 de origen.