El astrónomo y físico italiano Galileo (1564-1632) estudió la caída libre de los cuerpos. Hasta ese momento, todos los científicos habían mantenido la teoría de Aristóteles según la cual la velocidad de caída de los cuerpos es proporcional al peso del cuerpo; Galileo demostró la falsedad de esta afirmación y conjeturó que en el vacío todos los cuerpos caerían a la misma velocidad. Sus experimentos le llevaron a la conclusión de que la velocidad de caída aumentaba uniformemente con el tiempo y de que la distancia recorrida es proporcional al cuadrado de éste.
Conociendo las aportaciones de Galileo en este campo, Isaac Newton intuyó que la fuerza responsable de los cuerpos y la que sostenía a la Luna en su órbita alrededor de la Tierra era la misma. Lógicamente, este descubrimiento no lo hizo de la noche a la mañana, sino que fue el resultado de la reflexión y el estudio.

Newton enunció lo siguiente:
Toda partícula material atrae a cualquier otra partícula con una fuerza directamente proporcional al producto de las masas de ambe inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa.
En forma matemática básica podría escribirse así:
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y en forma vectorial:
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m son las masas; r es la distancia entre ellas y G una constante universal que recibe el nombre de constante de gravitación.
u es el vector unitario en la dirección de la recta de acción de la fuerza; el signo (-) se debe al sentido contrario de la fuerza que actúa sobre la partícula y el vector unitario de la dirección tomando como origen la partícula que origina la fuerza.
Newton incluso predijo que gracias a este descubrimiento, establecer un satélite artificial alrededor de la Tierra era absolutamente posible.
Newton publicó esta ley en un libro titulado Philosophiae Nauralis Principia Mathematica en 1686, unos once años después de su descubrimiento, cuando logró demostrar matemáticamente que la fuerza gravitatoria ejercida por o sobre una esfera hmogénea es la misma que si toda la masa de la esfera estuviera situada en su centro.
La ley de gravitación de Newton rompió con la teoría aristotélica de la existencia de una mecánica en la Tierra y otra celeste. A partir de la ley de gravitación de Newton puede deducirse la tercera de las leyes de Kepler. Kepler dedujo esta ley del análisis matemático de los datos numéricos, la deducción apartir de la ley de gravitación la justifica desde el punto de vista dinámico.
La constante de gravitación
La constante de gravitación G puede determinarse experimentalmente con la llamada balanza de Cavendish en función de la torsión que sufre un filamento metálico o de cuarzo debido a la atracción entre masas. El propio Cavendish determinó su valor a finales de 1797. El valor calculado de G es:
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Este valor es independiente del medio en que se encuentren los cuerpos; por tanto, la constante de gravitación G es una constante universal.
El cálculo del valor de la constante de gravitación permitió calcular la masa de Tierra, la masa del Sol y la masa de cualquier otro de los planetas que tienen satélites o lunas. La precisión que conseguimos gracias a la física y las matemáticas de Newton son asombrosas, de ahí una de las razones de la tremenda importancia que tuvo Newton en la física y la ciencia en general.
El cálculo de la masa de la Tierra a partir del peso de los cuerpos en superficie
Es obvio que si alguna vez quisiéramos saber qué masa tiene la Tierra no podemos ponerla sobre una balanza o sumergirla en agua para ver cuánto líquido desaloja.
Gracias a las teorías de Newt0n y el cálculo de Cavendish podemos hacerlo de forma mucho más sencillo, utilizando las matemáticas.
Tengamos en cuenta que el peso de un cuerpo es:
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Siendo G la constante universal, Mt la masa de la Tierra, m la masa de un cuerpo conocido cualquiera y Rt el radio de la Tierra.
Aplicando la segunda ley de Newton: F=ma y teniendo en cuenta que la aceleración en este caso es -9,8m/s

Resultado: 5,98 x 10^24 kg
Como véis, mucho más simple y un cálculo que supuso un hito para la historia de múltiples disciplinas científicas.
Cómo calcular la masa del Sol
También podemos averiguar la masa del Sol sinplemente sabiendo el periodo de rotación de la Tierra. Aplicando la segunda ley de Newton y teniendo en cuenta que la aceleración debida a la fuerza de gravitación es normal a la trayectoria que describe la Tierra :
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De ahí la tremenda trascendencia que tuvo para la historia de la astronomía y la astrofísica, el desarrollo de esta ley universal que aún hoy sigue utilizándose para muchas aplicaciones.










¿Qué mecanismos determinan estas variaciones climáticas del planeta?.
Las tomas de muestras de hielos antárticos a gran profundidad han revelado una clara relaciónentre esta abundancia y la temperatura media; por ejemplo, durante la última era glacial la atmósfera contenía solamente 200 partes por millón de dióxido de carbono, fracción que ascendió a 270 partes por millón a comienzos del periodo interglacial, y a casi 400 en las últimas mediciones debido a la acción humana.