Un tránsito solar es siempre un espectáculo digno de ver y fotografiar. Este fenómeno se produce cuando alguno de los planetas interiores, Venus o Mercurio, pasan por delante del disco solar.

Si los planos orbitales de Mercurio y Venus coincidieran con el plano de la eclíptica, en cada conjunción inferior se verificarían tránsitos de estos dos planetas; pero dado que la órbita de Mercurio presenta una inclinación de unos 7º y la de Venus 3,4º, ambos planetas suelen pasar por encima o por debajo del disco solar desde el punto de vista terrestre.
Los tránsitos sólo se producen cuando uno de los planetas interiores y la Tierra se hallan casi simultáneamente sobre la línea de intersección de los respectivos planos orbitales, es decir, en uno de los llamados nódulos.
Tránsitos de Mercurio
Como la línea de los nódulos así definida permanece aproximadamente fija en el espacio, la Tierra la atraviesa siempre en las mismas épocas del año. Para la órbita de Mercurio, este acontecimiento tiene lugar en mayo y en noviembre.
Por su parte, Mercurio emplea 155,88 días para volver a situarse en conjunción inferior (periodo sinódico), y los dos acontecimientos deben producirse al mismo tiempo para que se verifique un tránsito sobre el Sol.
Resulta fácil comprobar que 22 períodos sinódicos equivalen a siete años menos una semana, po lo cual se pueden verificar dos tránsitos en el mismo nódulo con un intervalo de siete años entre sí, aunque con el paso del tiempo el desfase se vuelve demasiado pronunciado para reproducir la misma geometría. Los ciclos de 13, 46 y 217 años resultan algo más exactos.
A causa de la marcada excentricidad de la órbita de Mercurio, los tránsitos de noviembre, cuando el planeta se halla próximo a su perihelio, son alrededor de dos veces más frecuentes que los de mayo. Estos últimos sin embargo, tiene por término medio mayor duración, ya que en el afelio, el movimiento de mercurio es mucho más lento. La máxima duración de un tránsito de Mercurio es de 9 horas.
¿Cuando han sido los últimos tránsitos de Mercurio?
Los últimos tránsitos de Mercurio han sido el 6 de noviembre de 1993, el 15 de noviembre de 1999, el 7 de mayo de 2003 y el 8 de noviembre de 2006.
¿Cuándo van a ser los siguientes tránsitos de Mercurio?
Los cálculos nos indican que los siguientes tránsitos de Mercurio ocurrirán: el 9 de mayo de 2016, el 11 de noviembre de 2019 y el 13 de noviembre de 2032.
Tránsitos de Venus
El periodo sinódico de Venus es de 583,92 días, por lo que cinco periodos sinódicos corresponden a ocho años menos dos días. Así pues, al cabo de este intervalo de tiempo se puede repetir un tránsito en el mismo nódulo. Transcurridos ocho años, sin embargo, el desfase se vuelve demasiado grande para que el fenómeno se repita. Un ciclo estable es el de 243 años, correspondiente a 152 periodos sinódicos.
Los tránsitos tienen lugar en junio y en diciembre, y puesto que la órbita de Venus es casi circular, la frecuencia de los tránsitos es prácticamente idéntica en los dos nódulos. Por lo general, se suceden dos tránsitos en el mismo nódulo, por ejemplo en junio, a una distancia de ocho años. Al cabo de 105,5 años se verifica otro par de tránsitos, también con una separación de ocho años entre sí. Pasan entonces otros 121,5 años y el par de tránsitos de junio se repite. Sin embargo, en los siglos futuros, aunque se conservará el ciclo de 243 años, los pares de tránsitos ya no serán posibles: quedará un solo tránsito aislado.
La duración máxima de un tránsito de Venus se sitúa en torno a las ocho horas.
La observación de los tránsitos y astrofotografías
Aplicando su nueva teoría sobre el movimiento de los planetas, Kepler fue el primero en predecir tránsitos de Mercurio (7 de noviembre de 1631) y de Venus (7 de diciembre de 1631). Si bien el de Venus no fue visible desde Europa, el de Mercurio fue observado por el astrónomo francés Pierre Gassendi. Ocho años más tarde, el astrónomo inglés Jeremiah Horrocks observó por primera vez un tránsito de Venus (diciembre de 1639), previsto por él mismo mientras corregía las tablas planetarias de Kepler.
El matemático escocés James Gregory fue el primero en proponer la utilización de los tránsitos para medir con mayor precisión la escala del Sistema Solar. En la práctica, se trataba de observar el mismo tránsito desde dos localidades muy apartadas entre sí. Midiendo la separación angular entre las dos diferentes cuerdas descritas por el planeta sobre el disco solar a causa de las diferentes perspectivas de la observación, habría sido posible calcular, aplicacndo las reglas de la geometría y las leyes de Kepler, un valor aproximado de la distancia Tierra-Sol.
En 1716, Edmond Halley adoptó esta idea y demostró que Venus era el planeta más adecuado para proporcionar los resultados más exactos. Así pues, cuando en 1761 y 1769 volvió a presentarse la ocasión de contemplar un tránsito de Venus, numerosos astrónomos viajaron a los lugares más insospechados y remotos para observar el fenómeno.
La primera expedición al Pacífico Sur del capitán Cook, que zarpó del puerto inglés de Southampton en 1768, tenían entre sus principales objetivos la observación del tránsito de Venus. Aun así, los resultados obtenidos no estuvieron a la altura de las expectativas y los diversos cálculos del valor de la unidad astrónomica resultaron contradictorios entre sí.
El esfuerzo internacional se repitió para el tránsito de Venus de 1874, durante el cual se empleó por primera vez la astrofotografía. La distancia Tierra-Sol calculada fue de 23.000 a 23.600 radios terrestres. La oportunidad de nuevas observaciones, ofrecida ocho años más tarde por el nuevo tránsito de Venus, suscitó bastante menos interés, entre otras cosas porque existían ya otros métodos de determinación de la unidad astronómica.
Desde entonces, los tránsitos sólo han reclamado la atención de los astrónomos especializados en el estudio de los propios planetas (medición de su radio, estudio de la atmósfera, etc.)
El último tránsito de Venus ocurrió en junio de 2004 y el siguiente no será hasta el 6 de junio de 2011. Con medios de aficionado pueden conseguirse espectaculares fotografías, siempre usando los filtros adecuados. Si tenemos acceso a un observatorio profesional… nos quedamos sin palabras:
